Para la que siempre ha estado ahí, compartiendo conmigo desde lo más grande hasta lo más pequeño; la que siempre me ha acogido en su casa cuando más falta me ha hecho; la que se ha puesto en mi lugar tantas veces, sin decirlo; la que ha sido mi madre cuando no la he tenido, y ahora ya es madre por sí sola (bueno, Álvaro habrá tenido algo que ver); y la que me está haciendo llorar como una idiota delante del ordenador. Espero que te guste. Y habrá más.
miércoles, 27 de enero de 2010
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